Es sigilosa, es silenciosa, y puede dañarte permanentemente el hígado. Se llama hepatitis. Algunas personas tienen hepatitis durante muchos años sin saberlo y después descubren que tienen el hígado dañado por culpa de esta enfermedad. O sea que te conviene aprender más cosas sobre la hepatitis y sobre cómo prevenirla.

La vida del hígado

Veinticuatro horas al día, día tras día, sin descanso, tu hígado (un órgano interno que tienes en la parte derecha superior del abdomen) realiza muchas tareas para que tu cuerpo pueda funcionar al cien por cien.

      ¡Es como una aspiradora! Te limpia o depura la sangre de todas las sustancias tóxicas que entran en el torrente sanguíneo.

      ¡Es como un almacén! Almacena vitaminas y minerales y se asegura de que tu cuerpo obtenga las cantidades que necesita.

      ¡Es como un culturista! Produce la cantidad adecuada de aminoácidos para fabricar músculosfuertes y sanos.

      ¡Es como una gasolinera! Alimenta a tu cuerpo justo con la cantidad adecuada de glucosa (azúcar), el combustible que necesitas para funcionar.

      ¡Es cómo un contador! Ayuda a regular los niveles de los medicamentos que tomas. (Para que algunos medicamentos puedan hacerte efecto tienen que ser "activados" por el hígado). Y también regula las hormonas que tienes en el cuerpo.

      ¡Es como una fábrica! Fabrica un importante líquido digestivo denominado bilis.

¿Qué es la hepatitis?

La hepatitis es una inflamación - una especia de irritación - o infección del hígado. Cuando el hígado se ve afectado o lesionado como consecuencia de una inflamación o una infección, no puede desempeñar eficazmente todas sus funciones.

Hay varias formas diferentes de contraer la hepatitis. Las dos formas más frecuentes son:

      inflamatoria, o hepatitis tóxica. Esta forma puede ocurrir si alguien bebe mucho alcohol, consume ciertas drogas o medicamentos o se expone a algún veneno.

      vírica. Hay muchos virus que pueden provocar la hepatitis - desde el virus de la hepatitis A hasta el de la hepatitis G. A pesar de que todos los virus son ligeramente diferentes entre sí, tienen una cosa en común: provocan una infección y una inflamación que es nociva para las células del hígado.

Veamos en qué se diferencian la hepatitis A, la B y la C.

Hepatitis A

La hepatitis A es el tipo de hepatitis que más afecta a los niños. El virus vive en las heces (caca) de la gente que ha contraído la infección. Por eso es tan importante lavarse las manos después de ir al váter. Si no te las lavas y después te preparas un bocadillo, podrías ayudar al virus de la hepatitis A acabar en el bocadillo y, consecuentemente, a entrar en tu organismo.

Las verduras y hortalizas, las frutas y el marisco (como las gambas y los langostinos) también pueden transmitir la hepatitis si se alimentaron en aguas contaminadas o en condiciones insalubres (de falta de higiene). La hepatitis A dura poco y, una vez una persona se recupera, no la vuelve a contraer.

Cómo prevenir la hepatitis A

Las siguientes recomendaciones pueden ayudar a la gente a mantenerse a salvo de la hepatitis A:

      lavarse las manos regularmente, sobre todo después de ir al váter o de cambiarle los pañales a un bebé y antes de comer

      lavar la fruta, la verdura y las hortalizas antes de comérselas

      no comer marisco crudo, como ostras crudas

      ponerse la vacuna de la hepatitis A

Hepatitis B y hepatitis C

Mientras que la hepatitis A es una enfermedad de corta duración que remite completamente, la hepatitis B y C se pueden transformar en una enfermedad grave y de larga duración o crónica en algunas personas. Los adolescentes y los adultos jóvenes tienen más probabilidades de contraer estos dos tipos de hepatitis.

La hepatitis B y C se contagian de una persona a otra del mismo modo que el VIH (virus de la inmunodeficiencia humana) - a través del contacto directo con fluidos corporales infectados. Las hepatitis B y C son incluso más fáciles de contagiar a través de fluidos y agujas que el VIH. El contagio puede ocurrir al mantener relaciones sexuales y al compartir jeringuillas o agujas (para inyectarse drogas) que estén contaminadas con sangre infectada.

A veces, las madres que tienen hepatitis B o C contagian el virus a sus bebés durante el parto. La hepatitis B y C también se pueden contagiar de formas que tal vez no habías sospechado - como cuando a una persona le hacen la manicura o la pedicura con un cortauñas no esterilizado u otros instrumentos sucios. Hacerse un tatuaje utilizando agujas sucias es otra vía de contagio de la hepatitis B o C.

Cómo prevenir la hepatitis B y la hepatitis C

Las siguientes recomendaciones pueden ayudar a la gente a protegerse de la hepatitis B y C:

      ponerse la vacuna de la hepatitis B. Hoy en día, todos los bebés se vacunan sistemáticamente contra la hepatitis B (Todavía no se ha desarrollado ninguna vacuna contra la hepatitis C.)

      lavarse las manos

      evitar las drogas

      evitar mantener relaciones sexuales con alguien que tenga la hepatitis B o C.

Signos y síntomas de las hepatitis

Las personas infectadas por cualquiera de los virus de la hepatitis pueden presentar los siguientes síntomas:

      cansancio inexplicable

      síntomas gripales - vómitos, fiebre, etc.

      color amarillento en la piel y el blanco de los ojos

      dolor de barriga (en el lado derecho superior del abdomen)

      orina (pipí) de color marrón oscuro

      heces (caca) de color claro

      picores en ausencia de erupción

      falta de apetito durante varios días seguidos y/o pérdida de peso.

Si un médico sospecha que una persona puede tener hepatitis, probablemente le hará las siguientes preguntas:

      ¿Ha estado en contacto con alguien que trabaja en el ámbito sanitario (por ejemplo, un hospital) o en el ámbito de la educación infantil (por ejemplo, una guardería o jardín de infancia)?

      ¿Se ha pinchado con una aguja sucia o le han hecho un tatuaje con una aguja sucia?

      ¿Ha estado en contacto con los fluidos corporales de otra persona que tenía hepatitis?

      ¿Le hicieron una transfusión de sangre cuando era un bebé?

      ¿Algún miembro de su familia ha pasado la hepatitis?

      ¿Es posible que haya comido alimentos contaminados por el virus e la hepatitis A?

Lo más probable es que el médico le mande también un análisis de sangre para comprobar si tiene hepatitis y qué tipo de hepatitis tiene.

Vivir con la hepatitis

Cuando una persona tiene hepatitis, necesita mucho descanso (incluso aunque no se encuentre mal). También necesitará beber suficiente líquido y comer alimentos saludables. Es posible que los demás miembros de su familia tengan que ponerse la vacuna de la hepatitis, si no se la habían puesto antes.

Más adelante deberán hacerle análisis de sangre de seguimiento. Lo más probable es que los análisis indiquen que la persona ya no tiene hepatitis. A veces los análisis de sangre indican que la persona se ha convertido en portadora del virus de la hepatitis. Esto ocurre en una de cada nueve personas que contraen la hepatitis B o C. Esto significa que, a pesar de no presentar síntomas de hepatitis, podría contagiar la infección a otra gente.

Si, al cabo de un tiempo, los análisis de sangre siguen indicando que una persona tiene hepatitis B o C, significará que la persona ha desarrollado una hepatitis crónica o de larga duración. En tal caso, deberá comer alimentos saludables y cuidarse mucho descansando lo suficiente y yendo al médico regularmente. En algunos casos de hepatitis crónica, el médico receta un medicamento especial para tratar esta enfermedad.

Esperamos que estos consejos sobre cómo plantarle cara a la hepatitis te ayuden a mantenerte sano. Por raro que pueda parecer, ¡puedes cuidarte el hígado lavándote las manos!

 

Higado Intoxicado   

 El hígado es un órgano muy activo por dentro y muy tranquilo por fuera y que no tolera nada bien las tensiones psíquicas fuertes y continuadas como es estrés, los enfados y las preocupaciones. Las enfermedades de hígado-vesícula constituyen la cuarta causa de mortalidad en añgunos países occidentales.

El hígado realiza un trabajo de 24 horas diarias y no tiene días festivos ni vacaciones, ya que si no estuviese continuamente desintoxicando nuestro organismo y lo que la sangre lleva no podríamos continuar viviendo.

El hígado es un órgano tímido que nos suele avisar de los problemas en voz baja de bido a que posee fibras sensitivas del dolor. Por ello sus enfermedades, sean de tipo inflamatorio como la hepatitis o degenerativo como la cirrosis o el hígado graso, apenas dan molestias en la zona hepática. El llamado "colon hepático" que es extrenadamente doloroso, se debe en realidad a determinados trastornos de la vesícula o de las vías biliares, estructuras que sí poseen una gran inervación sensitiva del dolor. No obstante, a pesar de ello, muchas colescitopatías (padecimientos de vesícula y vías biliares) se presentan de una forma latente y silenciosa, sin apenas dar molestias.

Es importante comprender que todo el organismo depende del hígado y si éste se encuentra sobrecargado o intoxicado por malos hábitos alimenticios, exceso de alcohol, abuso de medicamentos o drogas, los síntomas múltiples y variados que aparecen repercuten en otros órganos del organismo.

Los síntomas más importantes que debemos tener en cuenta para considerar que el hígado empieza a estar tocado son los siguientes:
- Color amarillento de
piel y conjuntiva del ojo
- Molestias en la parte superior del vientre
-
Inapetencia
- Náuseas
- Intolerancia a las grasas
-
Cansancio
- Agotamiento contínuo
- Deposiciones claras y poco consistentes
- Tendencia a las
depresiones
- Picores
(prurito) en la piel
- Dolores en la mitad derecha de la cabeza
- Despertarse por la noche entre las doce y las tres de la madrugada

Ahoar vamos a prestar atención a los alimentos adecuados y no recomendables para el buen

Las funciones del hígado

El hígado de un adulto pesa aproximadamente un kilo y medio y mide 20 cm de longitud. Es la víscera más voluminosa de nuestro cuerpo y está situado en la parte superior derecha del abdomen. En gran parte se halla cubierto por el diafragma y las costillas. Realiza más de 500 funciones semejante a un asombroso laboratorio. Destacamos las siguientes funciones:

  • Función glandular (digestiva): Las células hepáticas producen alrededor de 1 litro de bilis al día especialmente entre las 12 de la noche y las tres de la madrugada. Esta bilis, en su mayoría, va a parar a un depósito denominado vesícula biliar, donde se acumula y se espesa. LA vesícula biliar a su vez, vierte la bilis en el intestino delgado durante las comidas, ya que ésta es imprescindible para la digestión (emulsión) y absorción intestinal de las grasas, las vitaminas liposolubles (A, D, E, K) y el calcio. Además la bilis estimula el peristaltismo intestinal y ejerce una notable acción bacteriana intestinal im pidiendo putrefacciones y fermentaciones.
  • Función metabólica: El hígado participa de forma directa en el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas. A partir de las proteínas tomadas en la alimentación las células hepáticas fabrican las proteínas propias que van a formar las células y tejidos de nuestro cuerpo. Como producto residual del metabolismo de las proteínas se produce la urea en el hígado, que postriormente será eliminada por los riñones. El hígado interviene también en la síntesis de hormonas, factores de la coagulación sanguínea y de elementos defensivo-inmunitarios
  • Almacén de sangre: Al hígado le llega un litro y medio de sangre por minuto a través de la arteria hepática y la vena porta. La vena porta trae sangre cargada con productos absorbidos en el intestino delgado especialmente. El hígado puede almacenar hasta un 20% del total de la sangre venosa del cuerpo, cargándose como una esponja y adquiriendo un color rojo parecido al vino tinto oscuro. Por todo ello, el hígado contribuye al mantenimiento del volumen de sangre circulante.
  • Órgano de depósito: El hígado constiyute además un importante depósito de glucógeno, el cual es importante para como reserva energética, ofreciéndolo al organismo cuando éste lo necesita y reclama y de vitaminas A, D y B12, proteínas, fosfolípidos, hierro, etc.
  • Función antitóxica: Mediante complejas reacciones de neutralización, inactivación y desintoxicación muchas sustancias nocivas como el alcohol, medicamentos a base de fármacos de síntesis o contaminantes, son inactivadas al llegar al hígado y eliminadas posteriormente por el intestino o por los riñones.
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